Sostener que criar ganado y alimentar a la humanidad es una amenaza para la vida y el equilibrio ambiental es absurdo. Sin embargo, en su carta apostólica del lunes pasado, Francisco instó a los jóvenes a comer menos carne, poniendo este alimento esencial en la evolución de la humanidad a la altura de consumo superfluo. Y eso es un absurdo insostenible. El mundo real marcha por otro andarivel.