La comunidad política hace poco y nada por preservar la integridad institucional. Ahí tenemos al Congreso dilatando un juicio político ya casi fallido, y que nos expone al mundo como una democracia débil, corroída por la corrupción y peligrosamente penetrada por el crimen organizado. Por inepcia o complicidad, dos instituciones clave quedan girando en el aire, el Poder Legislativo y el Ministerio Público. Grave y muy peligroso.