Muchas veces, más de las que quisiéramos, la onda negra de la decepción y la desesperanza intenta coparnos y ganarnos la partida. Pero con cada versión del premio Empleadores del Año, renace nuestro convencimiento de que un futuro mejor es posible, que el Paraguay emprendedor y transparente que buscamos depende de nuestra voluntad de incorporarnos al cambio y a la innovación, de la mano de una economía formal y abierta al mundo.