La transformación espiritual es un proceso de desarrollo de nuevos hábitos a lo largo del tiempo. Los hábitos se convierten en los cimientos del cambio y conforman colectivamente nuestro carácter. No existe la madurez instantánea. Es un proceso pequeño, paso a paso, gradual, incremental, a medida que el Espíritu Santo nos guía hacia una madurez más profunda.