Con el pasar del tiempo podemos darnos cuenta que cada palabra que hemos dicho tiene consecuencias para nuestras vidas a corto, mediano y largo plazo. Hoy en día una palabra bien dicha puede motivar a la persona a superarse y seguir adelante; pero si es todo lo contrario, todo lo que salga de nuestra boca puede ser el reflejo de una vida con carencias y áreras que aún se deben pulir, llegando así a lastimar y marcar tan profundo la vida de las personas.