Mientras Ucrania vive en carne y hueso la violencia de la guerra con Rusia, hay otra batalla ocurriendo en paralelo, una batalla informativa entre Ucrania, respaldada por Estados Unidos y la Unión Europa, y Rusia, respaldada por China.
En esta otra batalla, el fuego cruzado toma la forma de acusaciones de desinformación contra el bando contrario.
¿Qué estuvo pasando? La Unión Europea bloqueó las plataformas digitales de Sputnik y Russia Today por considerarlas herramientas de desinformación y propaganda del gobierno ruso. Y Putin aprobó una ley que persigue a la prensa independiente y a cualquier ‘‘desinformación” en relación a la guerra, además de bloquear el acceso a redes sociales en su país.
Acusaciones de desinformación, censura, reporteo en tiempo real a través de las redes: ¿qué particularidades tiene la guerra en la era de las redes sociales? ¿A partir de cuándo el hecho de ‘‘evitar la propagación de la desinformación” empieza a atentar contra la libertad de expresión?
Y por último , ¿cómo podemos, desde nuestro lugar de ciudadanos globales, informarnos de la mejor manera posible sobre lo que está pasando en Ucrania?