La muerte de un niño de cuatro años tras caer por un hueco en el piso de un bus de la ruta 117 —que posteriormente lo arrolló— dejó en evidencia el pésimo estado de las unidades del transporte público en Managua. Asimismo, la complicidad de las autoridades municipales y de la Policía Nacional con algunas cooperativas del transporte urbano de la capital, en este caso, con la Cooperativa Parrales Vallejos, a la que pertenece el bus en el que se registró el suceso.