

img De acuerdo con la OMS el tabaco mata a más de ocho millones de personas cada año. De estas un millón trescientas mil personas no son fumadoras, pero mueren por estar expuestas al humo del tabaco que expelen las personas con las que conviven. Como comparación, los muertos por COVID-19, tras cuatro años de pandemia, son alrededor de siete millones. En 2003 se había producido un interesante descubrimiento genético que podía ayudar a explicar por qué algunos fumadores pueden desarrollar cáncer pronto y otros, en cambio, no lo desarrollan nunca. Hoy Jorge Laborda explica lo que se decía entonces y los últimos avances sobre este tema.


img El primer animal clonado con éxito fue una oveja, llamada Dolly, que se clonó en 1996 por un equipo de científicos escoceses. Dolly fue capaz de reproducirse y tuvo varios corderitos como descendencia. Sin embargo, Dolly sufrió de enfermedad pulmonar progresiva y tuvo que ser sacrificada para evitarle mayores sufrimientos el 14 de febrero de 2003. Los primeros cerditos se clonaron en el año 2000. Pocos años más tarde, utilizando el cerdo como modelo, se publicó la clonación de nuevos cerdos mediante una modificación de la técnica de clonación original que intentaba solucionar los importantes problemas técnicos asociados al procedimiento de clonación. Por desgracia murieron jóvenes. ¿Pudieron los investigadores identificar el gen o los genes responsables de la muerte súbita de los tres cerditos? Jorge Laborda lo cuenta hoy en Quilo de Ciencia.


img Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Standford, en California, USA, dirigidos por el Dr. Vinod Menon desarrollaron una red neuronal para el aprendizaje profundo de las estructuras cerebrales. Para entrenarla, utilizaron los datos de resonancia magnética, una especie de sónar para el cerebro, recolectados de cientos de voluntarios sanos por el proyecto Conectoma Humano. Los datos recolectados de esos cientos de cerebros en funcionamiento fueron utilizados para entrenar a la red neuronal, indicándole cuáles de las imágenes de resonancia corresponden a cerebros de hombres y cuáles corresponden a cerebros de mujeres. El sistema fue capaz de aprender e identificar correctamente si la procedencia de la imagen era de un hombre o una mujer nueve de cada diez veces. Una precisión del 90 por ciento.


img Las medusas ocupan prácticamente todos los nichos oceánicos, desde las regiones tropicales a las regiones polares y se ha documentado que pueden alcanzar profundidades de hasta 10.800 metros. Dos investigadores del Instituto de Tecnología de California, EE.UU., Simon R. Anuszczyk y John O. Dabiri, han deseado aprovechar estas extraordinarias propiedades de las medusas para generar con ellas robot biohíbridos, ciborgs medúsicos, capaces de explorar todos los rincones de las profundidades oceánicas.


img La biología, aunque no solo ella, está repleta de fenómenos sincronizados, que pueden incluir sincronía en la reproducción de ciertas especies, sincronización de los ciclos circadianos que alinean a los seres vivos con el ciclo del día y la noche o, como podéis escuchar en este capítulo, sincronía en el comportamiento de poblaciones de animales o en determinados ciclos fisiológicos en nosotros los humanos. La causa por la que algunas especies de luciérnagas sincronizan su emisión de pulsos de luz mientras que otras no lo hacen y, en nuestra especie, el asunto de la sincronización de los ciclos menstruales entre mujeres que viven juntas sigue siendo materia de estudio.


img Dos grupos de investigadores, el primero de Basilea, Suiza y el segundo de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, aúnan sus esfuerzos para descubrir un nuevo antibiótico y también su modo de acción, que resulta igualmente bastante novedoso. La primera investigación consistió en el descubrimiento de un nuevo antibiótico que se produce a partir de una fuente un poco improbable desde el punto de vista de lo que se sabe de cómo funcionan los antibióticos. La segunda consistió en tratar a una paciente con un bacteriófago de la flora intestinal que era capaz de atacar la bacteria que la infectaba. El resultado fue una importante lección para los doctores y los investigadores que estudian terapias que combinan antibióticos y de bacteriófagos.


img En esta ocasión me ha apetecido tratar de unos de los misterios de la ciencia que aún no han sido resueltos, y de los que ya hablaba hace algo más de cuatro lustros, en julio de 2003. Se trata de los misterios de la materia oscura y de la energía oscura. Seguramente no te sorprenderá la afirmación de que, tras más de 20 años de investigación en astrofísica y cosmología, todavía sigue sin esclarecerse lo que son la materia y la energía oscuras. No obstante, se han realizado ciertas observaciones, tanto por el Observatorio de Interferometría de Ondas Gravitatorias, más conocido como LIGO por sus sigas en inglés, como con el Telescopio espacial James Webb que comienzan a inclinar la balanza en favor de algunas hipótesis y en detrimento de otras.


img Se ha calculado que, cada día, el cuarenta por ciento de las bacterias marinas son destruidas por los bacteriófagos. Los restos de las bacterias muertas sirven así de alimento a otras bacterias o acaban depositados en el fondo marino. La parte positiva de esta historia es que un mayor conocimiento de la biología de estos interesantes virus bacterianos puede ayudar a desarrollar nuevas armas contra las bacterias patógenas. Hoy Jorge Laborda habla de lo que contaba al respecto hace algo más de dos décadas, y cuenta algunos de los avances más recientes que se han llevado a cabo sobre dos de los aspectos que mencionaba entonces: el papel de los bacteriófagos en la lucha antibacteriana y el sorprendente papel que algunos bacteriófagos pueden desempeñar en el desarrollo de ciertas enfermedades autoinmunitarias.


img Hoy es imposible para cualquier mente razonable negar que algo extraño está sucediendo al clima del planeta. Los científicos llevan avisando de este asunto desde al menos los años 80 del siglo pasado. No obstante, hace veinte años, si había o no calentamiento global era aún debatido, no solo en base a datos climáticos, sino también en base a intereses económicos. Muchos científicos, sin embargo, se embarcaron sin esperar más en proyectos de investigación que perseguían estudiar la capacidad de algunos organismos para adaptarse a lo que probablemente iba a suponer un problema creciente: el aumento de la temperatura y la disminución de las precipitaciones en muchas partes del mundo. Compartimos lo que se decía entonces y analizamos algunas enseñanzas derivadas de ello.


img La bioquímica y la inmunología están conectadas a través de la estructura y función de las membranas celulares, específicamente los fosfolípidos. Los fosfolípidos tienen una cabeza polar y una cola no polar, permitiendo a las membranas celulares formar una barrera entre el interior y el exterior de la célula. En nuestras células la cara interior y exterior de las membranas son diferentes, la pared exterior tiene carga eléctrica positiva y la interior no tiene carga, en las bacterias, en cambio, ambas caras son iguales, sin carga. Esta asimetría es crucial para la supervivencia, permitiendo a las células inmunitarias identificar y eliminar células enfermas o viejas. También ayuda a distinguir células propias de las invasoras como las bacterias, gracias a las defensinas, proteínas del sistema inmunitario que atacan a las bacterias uniéndose a sus membranas porque no están cargadas positivamente.


img Los estudios realizados con el virus durante la pandemia revelan las extraordinarias capacidades del virus SARS CoV-2. Una de las lecciones de la pandemia es la de vernos inmersos en una guerra evolutiva en tiempo real, guerra que sigue sucediendo entre distintas variantes de virus y con nosotros mismos. La pandemia comenzó con una variante original, llamada por ello alfa, a la que rápidamente fueron sucediendo diversas variantes, beta, gamma, delta, etc. Una de estas variantes, la llamada ómicron, detectada en noviembre de 2021, pasó a ser la predominante, y condujo a la extinción de todas las demás. La aparición de una nueva variante del virus SARS-CoV-2, llamada Pirola plantea ahora nuevos retos. Una colaboración entre investigadores de varios centros alemanes y franceses ha estudiado las propiedades infecciosas y la capacidad de evadir el sistema inmunitario de esta nueva variante, detectada por primera vez en julio de 2023, y que cuando grabo esto, en enero de 2024, se ha expandido ya por buena parte del mundo.


img En este periodo de final y principio de año, no se puede estar alejado de la música. ¿Cuál es su origen? ¿por qué tiene tanta importancia en nuestras vidas? Hace veinte años Jorge Laborda escribía un artículo sobre las hipótesis que se contemplaban por aquellos tiempos sobre el origen de estas capacidades. Os invitamos a escuchar lo que se decía entonces sobre esta intrigante capacidad humana y a continuación cometamos lo se ha investigado sobre nuestras capacidades musicales en estos últimos veinte años. Comentamos si ha habido algún avance o conclusión sobre por qué el ser humano es uno de los animales más cantarines de la Naturaleza.


img Tal vez porque el año nuevo, 2024 en esta ocasión, se acerca, y nos acordamos en estas fechas de que ineluctablemente nos vamos haciendo viejos y viejas, creo que es apropiado acordarse de aquellos que se hacen mayores a mucha mayor velocidad de lo normal, ya que no llegan a alcanzar el fin de la adolescencia. Me refiero a los enfermos de una rara enfermedad que genera envejecimiento acelerado, cuya causa genética se descubrió en junio de 2003: la progeria. Los enfermos de progeria, sin duda, no pueden decir eso de “veinte años no es nada”, no alcanzan a vivirlos, aunque sí deben sentir que “es un soplo la vida”, como cantaba Carlos Gardel en su famosísimo tango “Volver”. Os ofrecemos lo que hace dos décadas se descubría sobre la progeria y visitaremos brevemente algunos nuevos descubrimientos más recientes.


img El 17 de diciembre de 2023 se publicó la noticia de la desgraciada muerte de un hombre de unos 70 años durante el partido Granada-Athletic de la liga española. La noticia me hizo recordar que hacía unos veinte años, ya había hablado en un artículo del aumento de incidencias de sucesos cardiovasculares adversos entre los aficionados al fútbol. En aquella ocasión, explicaba un estudio realizado en Inglaterra, en el que se describía un significativo aumento de infartos de miocardio entre los aficionados de los equipos más desfavorecidos. Posteriormente un estudio realizados en Brasil y dos en Alemania aportan más información al tema. otros


img Hace algo más de dos décadas se barajaba como posibles explicaciones al hecho incontestable de que los seres humanos carecemos de pelo corporal, excepto en ciertas partes estratégicas de nuestro organismo, como los genitales o los sobacos. Abordaba entonces un tema que me ha preocupado y fascinado toda mi vida: ¿por qué somos de este modo y no de otro? ¿Cuál es la razón de ser de nuestro ser? Por supuesto, como ningún ser humano informado y educado en ciencia puede ya dudar, si está en su sano juicio, las razones deben encontrarse en nuestra historia evolutiva y en lo que pudo suceder en el pasado para encontrarnos en un presente tan pelado como el que vivimos hoy. Veamos lo que contaba hace cuatro lustros y veamos luego si alguna de las hipótesis que se barajaban para explicar la ausencia de pelo corporal ha podido ser confirmada o refutada.


img El colesterol es necesario para la formación de nuestras membranas celulares, síntesis de hormonas esteroides, ácidos biliares,…, pero cuando en nuestra sangre hay un exceso, al igual que el agua que contiene mucha cal atasca las tuberías, el colesterol atasca en este caso nuestras arterias, bloqueándolas y causando las terribles enfermedades cardiovasculares, tales como infartos de miocardio. Hoy, Miguel Pocoví nos relata la humilde contribución que su grupo de investigación realizó hacia la puesta en marcha de un nuevo tratamiento recientemente aprobado para reducir los niveles sanguíneos de colesterol “malo”, responsable de una buena proporción de las enfermedades cardiovasculares más peligrosas para la vida.


img Hace algo más de dos décadas hablaba en un artículo de una nueva prueba psicológica, inventada solo unos años atrás, que permitía averiguar los sesgos inherentes en nuestras creencias, incluso si nos empeñamos en negarlos. Es un tema que sigue muy de actualidad, probablemente amplificado además por las redes sociales en las que tantos están, por desgracia, tan enredados. ¿Qué es lo que realmente creemos de otras razas, de la religión, de la política, de la violencia? ¿Somos o no racistas por mucho que nos esforcemos en negarlo? ¿Somos negacionistas de nosotros mismos? Una prueba de asociación implícita se puso a disposición del público en general en el llamado Project Implicit, hoy una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es educar al público sobre sus sesgos ocultos y proporcionar un “laboratorio virtual” para recopilar datos.


img Imaginemos que cuando vamos al médico para que nos explique el resultado de nuestros análisis, la doctora, con una sonrisa de alivio, nos informa de que hemos tenido mucha suerte. Sólo sufrimos un cáncer de riñón con metástasis generalizadas por todo el cuerpo. Una enfermedad sin importancia de la que nos repondremos en unas pocas semanas tras ser vacunados según un procedimiento inmunoterapéutico personalizado. ¿Medicina-ficción? ¿Será posible que podamos curarnos en unas semanas de una enfermedad que mataría a cualquiera precisamente en ese tiempo? Hace veinte años ya se hablaba de una terapia así ¿Qué ha pasado desde entonces? Jorge Laborda lo cuenta en este capítulo de Quilo de Ciencia.


img Hace unos programas, Miguel Pocoví decía que una de las hipótesis más razonables era la de que nos gusta el alcohol porque este se produce por fermentación de los azúcares en las frutas maduras, de las que nuestros ancestros extraían buena parte de las calorías y nutrientes que necesitaban. Esta es la llamada “hipótesis del mono borracho”. No obstante, el metabolismo del alcohol genera un producto intermedio, el acetaldehído, una molécula tóxica que puede afectar a la transmisión nerviosa e, incluso, interferir con la síntesis o reparación del ADN, lo que puede causar cáncer. Por esas razones, la evolución debía favorecer los individuos con mejores capacidades para detoxificar el alcohol con rapidez y evitar sus efectos perniciosos. Sin embargo, un nuevo estudio ha descubierto que ciertas células del sistema inmune atacan a las bacterias generando un ambiente tóxico, un proceso que requiere la inactivación temporal de las enzimas capaces de evitar los efectos tóxicos del metabolismo del alcohol. Este estudio ofrece una interesante explicación al hecho de que ciertas variantes genéticas pervivan todavía hoy en la especie humana y no hayan sido eliminadas de la población.


img Dice un refrán: “Quien espárragos comió, al mear lo recordó” y, como le recordaba Don Quijote a su escudero: “Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas”, este nos confirma que tenía razón. Probablemente habrás notado que al comer espárragos tu orina tiene un olor extraño, similar al repollo cocido. Miguel Pocoví analiza hoy a qué se debe ese olor y a deja claro que es algo normal, temporal, que no todos notamos y que no es nada de lo que nos tengamos que preocupar.


img Algunos parásitos no lo tienen tan fácil para pasar de un hospedador a otro. Para conseguirlo, deben desarrollar ingeniosas estrategias y utilizar uno o más animales intermediarios para lograr penetrar en el organismo del hospedador final, desde el cual pueden iniciar su ciclo reproductivo de nuevo. Un ejemplo sorprendente y terrorífico es el de la duela del hígado, o duela hepática. Este gusano plano, de la clase de los trematodos, infecta los conductos biliares del hígado de algunos animales vertebrados, en general ovejas, cabras, vacas o ciervos, donde se alimenta de la sangre del hospedador, se hace adulta y se reproduce. Su ciclo de vida incluye al herbívoro, cuyas heces cargadas de huevos del gusano alimentan a un caracol que disemina el parásito en sus babas, las cuales son ingeridas por una hormiga y, aquí llega lo más interesante, el parásito manipula el cerebro de la hormiga y la convierte en un zombi a su servicio obligándola a escalar hasta lo alto de las hierbas para que los herbívoros se la coman al pastar. Toda una odisea macabra que supera a los más imaginativos cuentos de ficción.


img Los terremotos se producen con cierta asiduidad en determinadas zonas calientes del planeta. De la imposibilidad de predecirlos hablaba hace más de veinte años con ocasión del gran seísmo sucedido en Argelia. ¿Ha cambiado en algo esa visión durante las dos últimas décadas? Se sigue investigando y la prueba de ello es un proyecto europeo en el que se persigue detectar radón en las aguas subterráneas. El radón es un gas noble radiactivo que se produce de modo natural por desintegración del uranio y del torio presentes en la corteza terrestre. Burbujas o cámaras de radón pueden acumularse en las profundidades de la litosfera, cercanas a una falla. Estas cámaras de radón pueden ser liberadas por las tensiones y movimientos de las placas que preceden a un seísmo. La liberación del radón permite que este se acumule en las aguas subterráneas cercanas a las fallas. El aumento de concentración de este gas, que puede determinarse mediante sensores de radiactividad, podría ser un buen indicador de la inminencia de un seísmo.


img ¿Sabías que los animales de la sabana temen mucho más a los humanos que a los leones? Un estudio reciente, publicado en la revista Current Biology, ha demostrado que la fauna salvaje es dos veces más propensa a huir al escuchar voces humanas conversando (no es necesario ni que griten ni que amenacen) que al escuchar rugidos de leones, un resultado que no había sido cuantificado antes. Los investigadores, de varias universidades estadounidenses, canadienses y sudafricanas, analizaron cómo los animales reaccionaban a diferentes sonidos, que además de voces humanas incluían ladridos de perros, disparos y rugidos de leones. Descubrieron que los animales abandonaban los abrevaderos un 40% más rápido al escuchar a los humanos que al escuchar a los leones. Este comportamiento se observó en un asombroso 95% de las especies estudiadas.


img ¿Cuál es la explicación de por qué hay personas que encuentran irresistible el alcohol? En cambio, otras se abstienen de tomar cualquier bebida alcohólica, incluso algunos no quieren ni ver el alcohol, porque les causa nauseas, dolor de cabeza, enrojecimiento de la piel o congestión nasal. Nuestra propensión al gusto por consumir alcohol etílico (o etanol) se cree que tiene sus raíces en nuestros ancestros, los monos frugívoros, que consumían el alcohol que se formaba en las frutas maduras de su dieta. Es la conocida como “hipótesis del mono borracho”, de Robert Dudley, un biólogo de la Universidad de California, USA, que en el año 2014 publicó un libro titulado “El mono borracho. Por qué bebemos y abusamos del alcohol,” en el cual sostenía que nuestra afición por el consumo de alcohol procede de nuestros ancestros.


img Algunas especies poseen la capacidad de regenerar un órgano cuando este ha sido dañado o seccionado. Esta capacidad no está al alcance de cualquier especie, desde luego no está, por el momento, al alcance de la nuestra, pero comprender los mecanismos celulares, genéticos y moleculares que hacen posible la regeneración de órganos o extremidades en ciertas especies, tal vez permitirá conseguir regenerar un órgano en la nuestra cuando este ha sido dañado o seccionado. Hace dos décadas, Jorge Laborda habló del tema en un artículo que podéis consultar aquí https://jorlab.blogspot.com/2003/05/genes-de-la-regeneracion.html ¿Qué ha sucedido desde entonces? Hoy nos lo cuenta en este nuevo capítulo del podcast “Quilo de Ciencia”


img En el año 2000 se dio la noticia de la secuenciación del genoma humano ¿Todo? ¡No! Zonas del genoma pobladas por secuencias de letras rebeldes y obcecadas en repetirse múltiples veces resisten todavía al secuenciador. Tras duras batallas en las dos últimas décadas, todas esas zonas resistentes del genoma han sido finalmente vencidas y han librado la información de su secuencia de letras. Entre las más resistentes se encontraban amplias zonas del cromosoma Y, ese que solo poseen los hombres y que es responsable, entre otras cosas, del desarrollo de los órganos genitales masculinos y de la producción de espermatozoides. Vamos, de la perpetuación de la especie. Gracias a numerosos avances en la tecnología de secuenciación del ADN y también en el análisis y manipulación de ingentes cantidades de datos genómicos, un numeroso consorcio de investigadores y técnicos de laboratorio ha conseguido, por fin, la secuencia completa del cromosoma Y, que han publicado en la revista Nature.


img La paleontología molecular está basada en el análisis de restos de moléculas de ADN presentes en sedimentos producidos hace miles o incluso millones de años. Todas las células de los seres vivos poseen ADN, que pasa al suelo cuando mueren. No obstante, también, durante su vida, los organismos “siembran” ADN con sus heces y con la orina. Las plantas dejan su ADN en el suelo con las hojas caducas o con las raíces, una vez muertas. Así pues, que el ADN pasa de los seres vivos al suelo, y con el tiempo al subsuelo, es innegable. La extracción del ADN de los sedimentos de 400.000 años de antigüedad permitió, hace ya dos décadas, determinar que la muestra correspondía a tres especies de aves extintas y a veintinueve especies de plantas. Se pudo así obtener una muestra de la fauna y la flora que vivía en esos parajes hace cientos de miles de años. Jorge Laborda explica ahora los conceptos químicos que permiten estas investigaciones.


img La encefalopatía espongiforme bovina, más popularmente conocida como “enfermedad de las vacas locas” amenazó con convertirse en una seria epidemia a principios del siglo XXI. Esta enfermedad infecciosa era causada por una proteína patógena, denominada prion. En 2003, un grupo de investigadores de Reino Unido, realizó un fascinante estudio sobre una enfermedad similar a la de las vacas locas, pero solo propia de los Fore, una tribu de Papúa Nueva Guinea que practicaba un canibalismo ritual. El estudio con la tribu Fore suministró valiosa información para comprender por qué unos eran muy susceptibles a la enfermedad y otros eran resistentes a la misma. La información adquirida abrió, además, una siniestra puerta hacia nuestro oscuro pasado como caníbales. Hay varios aspectos que tratar en relación con lo que se ha ido conociendo estas dos últimas décadas sobre el gen del prion y la proteína priónica que produce.


img En su publicación de la estructura del ADN, en 1953, Watson y Crick indicaron que ésta sugería un mecanismo por el que la información podía ser copiada y la copia ser transmitida así a las siguientes generaciones. Sin embargo, no fueron más específicos y en su artículo no describieron lo que tenían en la cabeza acerca del mecanismo de replicación, no estaba claro cómo la información era copiada de hebra en hebra y, de hecho, se manejaban varias posibilidades. Era pues necesario recabar evidencia que apoyara alguna de las posibilidades e idealmente, también descartara a las otras. Aquí es cuando surge la genialidad de dos científicos estadounidenses, Matthew Meselson y Franklin Stahl. Hoy os contamos su legado.


img Una de las características más sorprendentes de la pasada pandemia de COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, es el elevado número de personas infectadas que, no obstante, no mostraban síntomas y pasaban la enfermedad prácticamente sin enterarse de nada. No había muchas posibilidades para explicar esta situación. Las personas asintomáticas, bien eran menos susceptibles a ser infectadas por el virus, debido probablemente a alguna variante genética que disminuía su susceptibilidad, o bien eran mucho más expeditivas a la hora de eliminar la infección y no daban tiempo para que esta se desarrollara. Hoy explicamos una reciente razón de este fenómeno hallada por un numeroso grupo de investigadores, un hallazgo que nos conduce, al mismo tiempo, a interesantes conclusiones sobre las vacunas y sobre nuestra propia evolución como especie.