Nehemías 9:5-8 (La Palabra)
Esto es lo que dijeron los levitas Josué, Cadmiel, Baní, Jasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías: — Decídanse a bendecir al Señor su Dios: Desde siempre y para siempre sea bendito tu nombre glorioso, que sobrepasa toda bendición y alabanza.
Tú eres el Señor, sólo tú. Tú hiciste los cielos, lo más alto de los cielos y todos sus ejércitos; la tierra y cuanto hay en ella, los mares y todo cuanto hay en ellos.
A todas las cosas das vida y te adoran los ejércitos del cielo.
Tú eres el Señor, el Dios que escogió a Abrán, a quien sacaste de Ur de los Caldeos
y pusiste por nombre Abrahán. Viste que te era fiel e hiciste alianza con él, para darle a él y a su linaje la tierra del cananeo, del hitita, del amorreo, del ferezeo,
del jebuseo y del guirgaseo. Y siendo como eres leal, has cumplido tu palabra.
PENSAR: En su repaso de la historia, los levitas mencionados en este texto expresan un rasgo del judaísmo que se estaba formando en ese tiempo, y que llegaría a chocar con las enseñanzas y orientaciones del Señor Jesús. Se hace referencia a la elección de Abraham, pero sin decir qué propósito tenía esa elección. No se dice para qué fue elegido Abraham y su descendencia.
Ahí se encuentra la principal debilidad de esta perspectiva de la historia. Se habla de una elección, pero no se habla de misión. La elección debe ir de la mano con la misión. En el repaso de estos levitas, no aparece la misión de Israel. Esta es una falla grave. Es interpretar la historia sin la función. Elegidos sin misión.
Ahí está la gran enfermedad que no sólo amenazó al judaísmo en la antigüedad, sino que también nos amenaza hoy a nosotros. Es pensar que Dios nos perdona, nos ama y nos bendice, sin pensar en el “para qué” de esa bendición. Es pensar en la elección sin la misión. En los últimos capítulos de Nehemías y Esdras comenzó a perfilarse este tipo de judaísmo nacionalista y anti-misionero, que el Señor Jesús confrontó.
Abraham fue elegido para ser canal de la bendición de Dios a todas las familias de la tierra. Esto es muy importante, porque quiere decir que no es Abraham mismo quien es elegido por sus propios méritos para ser bendecido, sino que el objeto final de la intención de toda elección es el mundo. Dios elige a Abraham para bendecir al mundo. Del mismo modo, Dios nos perdona si nos arrepentimos y nos acercamos al Señor, para que así nos convirtamos en una bendición al mundo de Dios.
El repaso de la historia que hacen estos levitas termina con un acorde en tono menor. Es una pintura en tonalidades oscuras, negras y grises. El horizonte es trágico. Los israelitas viven en la tierra prometida, pero en esclavitud. Están a la espera de la llegada de la salvación de Dios, que vendrá en el Señor Jesús.
ORAR: Señor, perdona si hemos olvidado tu propósito de bendición para tu mundo. Amén.
IR: Nuestra manera de vivir debe testificar del gran amor de Dios por su mundo.