En este día cuarto de la Novena a San José, el pequeño Jesús lo consoló al oír de la boca de Simeón aquella profecía que le costaría muchos dolores. Muchas veces, el plan de Dios es costoso para nosotros. Pidámosle a San José que nos ayude a escuchar del Padre cuál es su voluntad en nuestra vida, y que nos dé aquellas gracias que necesitemos para cumplirla. Y, también, pidamos la gracia de dejarnos consolar por el Señor.
¡San José, ruega por nosotros!