En este día quinto de la novena pidámosle a San José, así como supo cuidar al niño Jesús de Herodes, cuide de nosotros en las dificultades de cada día, que cuide de nosotros de quienes pueden hacernos daño en el cuerpo y en el alma.
¡José, santo custodio del Corazón de Jesús, ruega por nosotros!