Muchas veces, al momento de enfrentar la pérdida de un ser querido, nos sentimos solos. Pidámosle a San José que, así como el Sagrado Corazón de Jesús y la Santísima Virgen, le asistieron en su momento de tránsito hacia la casa del Padre, sea la Sagrada Familia la que nos lleve de la mano, hacia el encuentro definitivo con el Señor. Que, con su cuidado paternal, sea también un padre para nosotros.
¡San José, acompáñanos y ruega por nosotros!