Solo Dios tiene el control de las situaciones, cualesquiera sean ellas; pero a veces, y a veces hasta a menudo, creemos que somos nosotros quienes tenemos el control de las situaciones y de los demás. ¡Nos encanta controlar! Pero en realidad, solo tenemos la ilusión del control, porque tenemos que reconocer que "Hay un solo un Dios, y ese no somos nosotros".